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Capitulo 5 8,347 palabras · 33 min de lectura

Odontología

La idea es simple: cuando estés enfrentando un momento de estrés, puedas activar un mecanismo de escape que te devuelva a un estado de calma. Esto es especialmente útil porque, en los momentos más complejos —justamente cuando hay que tomar decisiones importantes— el estrés puede nublar nuestra mente y llevarnos a actuar de forma impulsiva o equivocada. Está demostrado que un ejecutivo estresado suele cometer muchos más errores, mientras que uno que logra entrar en un estado de tranquilidad puede analizar mejor la situación, comprender el problema con mayor claridad y tomar decisiones más acertadas. A continuación, encontrarás un enlace donde podrás descargar esta técnica.

Es una clase breve en formato de audio, donde se explican los pasos para aprender a manejar el estrés de forma efectiva. Pero, como todo en la vida, requiere práctica y entrenamiento. Te recomiendo comenzar practicándola en las noches, antes de dormir. Y, una vez que la hayas integrado y automatizado, podrás activar el botón cuando lo necesites: después de una pelea con un cliente, una discusión con tu jefe, un conflicto con un colega o incluso un mal momento personal.

Tener este recurso a mano puede marcar una gran diferencia. No solo en tu salud emocional… sino también en tu salud física, tu rendimiento, tus relaciones y, por supuesto, en tu salud oral. Pero hay algo más: Dormir bien: la medicina olvidada del cuerpo y la mente Dormir no es un lujo. Es una necesidad biológica fundamental, tan esencial como respirar, comer o beber agua.

Sin embargo, en la vida moderna, el buen dormir ha sido subvalorado, interrumpido y reemplazado por estímulos artificiales, pantallas brillantes y jornadas laborales interminables. Desde una perspectiva evolutiva, el ser humano está diseñado para sincronizar su descanso con los ciclos naturales de luz y oscuridad. La noche era el momento de reparar, de consolidar recuerdos, de sanar tejidos, de regular emociones. Hoy, sin embargo, dormimos menos, peor y más tarde.

Las consecuencias son profundas. Desde el punto de vista físico, dormir bien permite: • Regular el sistema inmune. Dormir poco aumenta la susceptibilidad a infecciones. • Restaurar músculos, tejidos y órganos, favoreciendo la regeneración celular.

• Controlar el metabolismo: la falta de sueño se asocia a obesidad, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares. • Regular la producción hormonal: melatonina, hormona del crecimiento, insulina y cortisol dependen directamente del sueño. Desde el punto de vista mental, un sueño de calidad: • Mejora la memoria y la consolidación de lo aprendido. • Permite procesar emociones difíciles y reducir la reactividad emocional.

• Mejora la toma de decisiones, la creatividad y la capacidad de concentración. • Previene trastornos como ansiedad, depresión y burnout. Y lo más relevante en relación con el estrés, es que el sueño es el reseteo natural del sistema nervioso autónomo. Mientras dormimos profundamente, el cuerpo abandona el estado de alerta (simpático) y entra en modo reparación (parasimpático).

Es allí donde se reinicia el equilibrio fisiológico. Sin ese descanso, el cuerpo permanece en estado de amenaza, incluso sin una amenaza real. Por eso, no es posible manejar bien el estrés si no se duerme bien. Las técnicas de relajación, la meditación o el ejercicio pueden ayudar, pero si el cuerpo no tiene un descanso profundo y suficiente cada noche, la base fisiológica seguirá alterada, y el estrés crónico persistirá.

Dormir no es perder el tiempo.

Es recuperarlo. Es invertir en tu claridad mental, en tu salud emocional, en tu equilibrio hormonal y en tu capacidad de enfrentar el día con resiliencia. Dormir bien es, en última instancia, un acto de amor propio y una herramienta insustituible de sanación integral. Consejos para Dormir Mejor y Regular el Ritmo Circadiano 1.

Mantén horarios regulares • Acuéstate y despiértate todos los días a la misma hora, incluso los fines de semana. • Esto regula tu ritmo circadiano y mejora la calidad del sueño. 2. Exposición a la luz natural por la mañana • Apenas despiertes, sal al exterior o abre la ventana para que la luz solar entre en tus ojos (sin lentes ni vidrios de por medio).

• Esto detiene la producción de melatonina y activa el reloj biológico. 3. Evita luz artificial por la noche • Apaga luces brillantes 1-2 horas antes de dormir. • Usa luces cálidas, tenues o rojas (bombillas de baja temperatura de color) para no interferir con la melatonina.

• Puedes usar gafas con filtro rojo o ámbar para bloquear la luz azul de pantallas si no puedes evitar usarlas. Recuerda que nuestra biología esta predispuesta a los colores rojizos de la puesta de sol y de las llamas de la hoguera.

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Además, hay receptores en nuestros ojos que activan la melatonina cuando la luz incide a ellos desde abajo, es decir desde la hoguera. 4. Aleja las pantallas • Evita celulares, computadores y televisores al menos 1 hora antes de dormir. • La luz azul inhibe la producción de melatonina, hormona clave del sueño.

  1. No comas tarde ni en exceso • Evita comidas pesadas al menos 2-3 horas antes de acostarte. • La digestión activa el metabolismo y puede dificultar el sueño profundo. 6.

Evita estimulantes después del mediodía • Cafeína, té negro, bebidas energéticas o incluso chocolate pueden interferir con el sueño. • La cafeína tiene una vida media de hasta 6-8 horas en el cuerpo. 7. Usa una rutina relajante nocturna • Toma una ducha caliente, escucha música suave, lee un libro de papel o realiza respiración profunda.

• Estos rituales preparan al sistema nervioso para el descanso. 8. Cuida tu entorno de sueño • Usa la cama solo para dormir (y relaciones íntimas), no para trabajar. • Mantén la habitación oscura, silenciosa y fresca (18-20 °C es lo ideal).

• Usa cortinas blackout o antifaz si entra luz exterior. 9. Usa técnicas de relajación o respiración • Respiraciones lentas (4-7-8), escaneo corporal o meditación ayudan a activar el sistema parasimpático. • Evita dormir con pensamientos acelerados: escribir un diario puede ayudarte a descargarlos antes de dormir.

  1. Considera ayudas naturales (si es necesario) • Infusiones de melisa, pasiflora, valeriana o manzanilla. • Suplementos naturales como melatonina (1 mg sublingual) pueden ser útiles ocasionalmente, pero no como hábito crónico ¿Y el cuarto soporte de la mesa? La lección de vida más larga jamás contada Imagina que un grupo de científicos decidiera seguir la vida de un grupo de personas durante más de 80 años.

Que los observaran desde que eran jóvenes —algunos aún estudiantes universitarios, otros niños criados en barrios humildes—, y los acompañaran durante toda su existencia: en sus triunfos, sus fracasos, sus relaciones, sus enfermedades, sus momentos más felices… y más oscuros.

Eso fue exactamente lo que hizo la Universidad de Harvard. En 1938, comenzó uno de los estudios más largos y fascinantes jamás realizados: el Estudio de Desarrollo Adulto, conocido como el Grant Study. A lo largo de casi ocho décadas, varias generaciones de investigadores entrevistaron a estos hombres, revisaron sus historias clínicas, les preguntaron por su trabajo, su salud, sus hábitos, sus matrimonios y su felicidad. ¿El objetivo?

Descubrir qué es lo que realmente nos mantiene sanos y felices a lo largo de la vida. ¿Y cuál fue la respuesta? No fue el dinero. No fue la fama.

Ni siquiera fue la inteligencia o el éxito profesional. La gran conclusión fue esta: Las relaciones humanas de calidad, profundas, estables, sinceras, son el factor más importante para tener una vida larga, saludable y feliz. Así de simple.

Y así de profundo. Los participantes que, a los 50 años, tenían vínculos afectivos fuertes (con su pareja, familia o amigos), fueron los que llegaron mejor a los 80: con menos enfermedades, más vitalidad y mayor satisfacción con la vida. En cambio, quienes se sintieron más solos o aislados, envejecieron más rápido y con peor salud, incluso si su cuerpo era fuerte en la juventud. Otras verdades que reveló el estudio: • El alcoholismo fue el mayor destructor de salud, relaciones y carrera.

Superó incluso al tabaquismo en efectos negativos. • Una infancia con afecto, especialmente con una madre presente y cálida, predecía más éxito en la vida adulta, tanto emocional como profesionalmente. • El coeficiente intelectual no determinó el bienestar. Gente muy brillante terminó sola o infeliz, mientras otros con inteligencia promedio prosperaron gracias a su capacidad emocional y relacional.

¿Por qué esto importa hoy? Porque en un mundo donde el estrés, la ansiedad y la desconexión son moneda corriente, este estudio —lento, humano, paciente— nos recuerda una verdad esencial: Cuidar nuestras relaciones es cuidar nuestra salud. No importa cuánto ganes, qué auto tengas o cuántas cosas hayas acumulado. Si al final del día no tienes con quién reír, compartir, llorar o simplemente ser tú, tu cuerpo lo sabrá.

Tu sistema inmune lo sabrá. Tus encías, tu corazón y tu mente… lo sabrán. Y es que no somos máquinas. Somos seres profundamente sociales, diseñados —desde nuestros ancestros recolectores hasta hoy— para vivir en comunidad, con vínculos reales, no solo digitales.

Acá e link a la conferencia TED dónde se explica en detalle este fascinante descubrimiento: https://www.youtube.com/watch?v=8KkKuTCFvzI&t=2s Bien, ha llegado el momento de hablar acerca de lo que nos convoca. Recuerda que este se supone que es un libro de odontología escrito por un dentista.

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Sin embargo, creo que también te será provechoso en otros ámbitos de la salud conocer esta información. En este capítulo revisaremos cada una de las afecciones dentales más frecuentes, cómo pueden repercutir negativamente en tu salud, los tratamientos que la odontología estándar o tradicional ha empleado para tratarlas, los aspectos negativos que pueden tener esos tratamientos artificiales y la propuesta que ofrece la nueva odontología holística para mejorar este enfoque de la salud. Es posible que, al tratar algunos de estos temas, sientas que algún dentista haya hecho cosas que, desde el punto de vista de la odontología holística, no son las más apropiadas. Sin embargo, debo insistir en que la odontología holística no es una alternativa a la odontología tradicional, sino más bien una evolución de ella.

Por tanto, no reniega de sus conceptos originales, simplemente los replantea desde una visión más integral.

De hecho, considero que para poder llegar a ser un dentista holístico es condición necesaria ser primero un excelente odontólogo estándar, con una sólida formación tradicional y un buen conocimiento de la ciencia y de la metodología de la investigación. Además de mantenerse constantemente actualizado en los avances de la odontología tradicional, pues desde allí pueden integrarse muchos conocimientos bajo una mirada holística, conservando una actitud crítica y analítica. Yo, por ejemplo, cuento con dos posgrados y un magíster, y procuro cada año asistir a congresos, cursos y seminarios de odontología tradicional en las áreas que considero más relevantes para brindar una mejor atención a mis pacientes. Pero siempre lo hago desde una visión reflexiva, coherente con mi enfoque como dentista holístico.

Pero, a pesar de haber estudiado tanto en la vida y tras 35 años de ejercicio profesional intenso, he aprendido quizás la más importante de las lecciones. He aprendido a bajarme de ese pedestal de conocimientos para acercarme y escuchar a mi paciente. Él vive su vida 24/7/365, mientras que yo solo le veo esporádicamente, una hora por sesión; por tanto, él es quien mejor se conoce a sí mismo. Escuchar al paciente, entenderlo y tener en cuenta su sentir es una de las claves de toda odontología holística.

Ahora voy a hacer referencia a un modelo estadístico que aparece frecuentemente como resultado en los estudios científicos tradicionales: la curva de Gauss o campana de Gauss. Esta representa cómo suelen distribuirse los datos en una población. En general, en estos estudios la mayoría de las personas se encuentran en la zona central, lo que podríamos llamar la zona crema o rosada, por lo que los diagnósticos, tratamientos y fármacos han sido estandarizados tomando como referencia a ese grupo. Y en muchos casos, funcionan bien.

Pero ¿qué ocurre con aquellas personas que se ubican en los extremos de la curva?

Quienes están en las zonas azules o verdes quedan muchas veces al margen de la medicina y odontología tradicional. Y es precisamente ahí donde una mirada holística puede ser de gran ayuda. Por ejemplo, una persona del grupo crema puede tolerar relativamente bien la presencia de metales en su boca, sin mostrar síntomas evidentes. Pero hay otras personas en las que estos metales podrían estar generando alteraciones significativas.

Ya las analizamos como una enfermedad de la civilización, casi icónica. Prevención de caries en odontología tradicional vs. visión holística La odontología tradicional ha desarrollado, a lo largo de las últimas décadas, una serie de procedimientos y protocolos destinados a prevenir las principales enfermedades dentales. Entre las medidas más comunes se encuentran: • Establecer una rutina diaria de higiene oral, utilizando cepillos dentales, hilo o cintas interdentales y otros dispositivos de limpieza.

• Recomendar el uso de enjuagues bucales formulados con agentes químicos específicos. • Disminuir o evitar el consumo de alimentos y bebidas azucaradas. Estas estrategias han logrado reducir, al menos parcialmente, la incidencia de caries en la población.

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Sin embargo, algunos de sus métodos han generado debate, especialmente el uso del fluoruro de sodio o fluoruro de estaño como agentes protectores. El flúor, aunque posee cierto efecto preventivo contra la caries, es un elemento que en determinadas dosis resulta tóxico para el organismo. A pesar de ello, algunas políticas de salud pública han implementado la fluoración del agua potable en ciudades enteras, lo que implica administrar un químico de manera indiscriminada a toda la población —incluyendo plantas y animales— sin distinción de necesidad o condición. En el ámbito clínico, también se ha promovido la fluoración tópica, especialmente en niños.

Antiguamente, este procedimiento era bastante invasivo: se empleaban cubetas llenas de gel fluorado que, con frecuencia, los niños terminaban ingiriendo en cantidades no despreciables. Con el tiempo, esta práctica ha sido reemplazada por la aplicación de barnices fluorados, algo más seguros, pero que mantienen el principio activo cuestionado. Desde la perspectiva de la odontología holística, el objetivo es eliminar el uso del flúor en los sistemas de prevención, buscando alternativas menos tóxicas. Entre ellas, destaca el uso de hidroxiapatita, un mineral biocompatible que contribuye a la remineralización del esmalte dental.

Actualmente, cada vez aparecen más pastas dentales formuladas sin flúor, enfocadas en la protección y reparación natural de los dientes. En cuanto a los enjuagues bucales convencionales, suelen contener una amplia gama de compuestos químicos que no siempre son beneficiosos para la salud general. La odontología holística promueve la fabricación de dentífricos artesanales a base de aceite de coco y aceites esenciales, así como la práctica ancestral del oil pulling, que consiste en realizar enjuagues prolongados con aceite vegetal para favorecer la salud bucal y general. Te dejo el enlace a un video donde te muestro, paso a paso, cómo preparo mi propio dentífrico en casa, usando ingredientes simples que puedes conseguir fácilmente en cualquier tienda.

Es fácil, natural y muy efectivo.* RECETA Pero una vez que la caries ya se ha instalado en la dentina, no hay (habría) otra salida que acudir al dentista para que la elimine. Tratamiento de la caries en odontología holística En la odontología tradicional, un tratamiento estándar para la caries consiste en eliminar por completo todo el tejido infectado por bacterias y aquel que ha sufrido desmineralización, para luego reemplazarlo con un material restaurador. Este enfoque, aunque efectivo para detener la progresión inmediata de la lesión, suele implicar la remoción de una cantidad considerable de tejido dental sano adyacente, lo que debilita la estructura del diente. La odontología holística, en cambio, plantea un concepto diferente: preservar la mayor cantidad posible de tejido dental, incluso si eso implica dejar remanentes mínimos de tejido afectado.

Esto se basa en la confianza en los mecanismos naturales de reparación del organismo y en el uso de técnicas avanzadas que permiten controlar la infección sin necesidad de eliminar toda la zona comprometida. Una de estas técnicas es la ozonoterapia, que consiste en aplicar gas ozono —una forma activada del oxígeno con potente acción antimicrobiana— directamente sobre la cavidad afectada. Este procedimiento elimina bacterias remanentes, esteriliza la superficie del diente y estimula la remineralización del tejido, reduciendo la necesidad de perforar profundamente y, por ende, disminuyendo el riesgo de comprometer la pulpa dental. Este enfoque preventivo y conservador busca evitar tratamientos de endodoncia (conductos), que, si bien pueden salvar la pieza a corto plazo, implican la extirpación completa del tejido pulpar —el corazón vivo del diente—, dejándolo sin aporte sanguíneo ni sensibilidad.

Esto no solo aumenta su fragilidad y riesgo de fractura, sino que también puede generar cambios de color y una mayor susceptibilidad a infecciones futuras.

Además, al perder la sensibilidad, el diente deja de funcionar como un sistema de alerta temprana, incapaz de avisar al paciente sobre una nueva caries o un problema incipiente. Por eso, la odontología holística considera que mantener la vitalidad de la pulpa dental es un objetivo prioritario, y aplica todas las herramientas posibles para lograrlo antes de recurrir a tratamientos invasivos. Pero después hay que restaurar las piezas destruidas por las caries. Las amalgamas mercuriales: El tratamiento restaurativo en piezas dañadas por caries fue uno de los primeros grandes desafíos de la odontología moderna, y no fue nada fácil.

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Luego de remover las zonas cariadas había que reemplazarlas con un material capaz de soportar fuerzas de hasta 100 kilogramos, en un ambiente húmedo, lleno de sales corrosivas, con constante fricción entre superficies —especialmente en pacientes bruxópatas—, y además debía durar por años. Entre los materiales más utilizados estuvieron el oro, los metales fundidos y, por supuesto, las amalgamas. Se descubrió que mezclando plata con mercurio y otros elementos se lograba una masa moldeable que, al cabo de unos minutos, endurecía como metal. Era mucho más económica y fácil de instalar que las orificaciones, por lo que rápidamente se convirtió en el tratamiento de elección para reconstruir las piezas dañadas.

Se estima que sólo el siglo veinte se han colocado más de mil millones de amalgamas, y se utilizan anualmente entre 270 y 300 toneladas métricas de mercurio para su confección. El mercurio es un metal que no existe libre en la naturaleza, por lo que los seres vivos no han desarrollado mecanismos eficaces para lidiar con él. Cuando ingresa al organismo, puede reemplazar a los átomos de zinc en el sistema nervioso, sin que nuestro cuerpo intente siquiera defenderse. Afortunadamente, en las amalgamas dentales el mercurio está ligado a la plata, formando un compuesto relativamente estable.

Sin embargo, éste puede liberar de forma sostenida pequeñas cantidades de mercurio al organismo. En esta forma, el mercurio no resulta tan tóxico como cuando es transformado por ciertas bacterias en metilmercurio, un compuesto extremadamente peligroso. Actualmente, existe una gran controversia sobre si la presencia de amalgamas en la boca genera o no daños a la salud. Aquí entra en juego la curva de Gauss: todo depende de la susceptibilidad individual de cada persona a este metal.

Esto se ha visto respaldado por sorprendentes casos en pacientes con esclerosis lateral amiotrófica (ELA) —la misma enfermedad que padecía el científico Stephen Hawking—, quienes, tras retirar sus amalgamas, lograron recuperarse por completo de esta supuestamente irreversible y grave patología. Olle Redhe y Jaro Pleva documentaron el caso de una enfermera de 29 años con ELA que se recuperó después de retirar sus amalgamas. Por su parte, la Dra. Inge Mangelsdorf presentó, en la revista Complementary Medicine Research, el caso de una paciente de 49 años a quien se le retiraron las amalgamas y se le sometió a un tratamiento de suplementación y nutrición saludable.

Después de un año y medio, ya no presentaba signos de ELA, y a los tres años la paciente se había recuperado totalmente. Como son sólo dos casos documentados en el mundo, no se puede garantizar que un paciente con ELA se recupere al retirarle sus amalgamas.

Sin embargo, esto sí revela que existen personas que podrían ser especialmente susceptibles, y en quienes su retiro resulta totalmente necesario. Dr. Jaro Pleva PhD Dra. Inge Mangelsdorf Quizás los más hipocondríacos de ustedes ya hayan corrido al baño a mirarse al espejo para contar cuántas amalgamas tienen en la boca, y estén buscando en internet a algún dentista cercano para pedir una hora de urgencia y retirárselas.

Pero cuidado: hacerlo sin las precauciones necesarias puede acarrear un riesgo mayor que mantenerlas en boca. Cuando el dentista utiliza el torno dental para retirarlas, es en ese momento cuando el mercurio puede separarse de la plata, liberando vapores que pueden contaminar al paciente. Por eso, la remoción de amalgamas debe realizarse siguiendo medidas estrictas de seguridad. Lo más importante es mantener la amalgama irrigada con agua fría mientras se corta, para evitar que la temperatura aumente y se liberen vapores.

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Además, se pueden añadir otras medidas como el uso de dique de goma, aspiración de alta potencia, administración previa de antioxidantes para activar el sistema de glutatión, aporte de oxígeno al paciente y otras estrategias de protección. La Academia Internacional de Medicina Oral y Toxicología (IAOMT) ha diseñado el protocolo SMART (Safe Mercury Amalgam Removal Technique) para la remoción segura de amalgamas. También existe el sistema PESAM (Protocolo de Eliminación Segura de Amalgamas Mercuriales). Estos protocolos no solo protegen al paciente, sino también al personal de salud, y garantizan que el mercurio retirado no contamine el medio ambiente, mediante procesos de filtrado y recuperación del material extraído de la boca.

La odontología holística promueve el uso de alguno de estos protocolos para evitar que un intoxicación. Y las amalgamas tienen otro problema… Son estructuras rígidas y duras, que no se adhieren verdaderamente a las paredes del diente, por lo que no aportan firmeza ni refuerzan su estructura. Peor aún: con el tiempo actúan como auténticas cuñas o émbolos que van abriendo la pieza dentaria. Por eso no es raro ver que molares con amalgamas terminen fisurados o fracturados, e incluso, en algunos casos, perdidos, producto de este constante trauma mecánico.

La odontología holística responde a este problema aplicando un concepto llamado odontología biomimética, en el cual se reemplazan las amalgamas restaurando la forma y función originales del diente. Esto se logra mediante materiales de alta calidad y procedimientos precisos y delicados, que aseguran la adhesión del nuevo material a las paredes dentarias, favoreciendo la cohesión y resistencia de la pieza previamente dañada. La paradoja del tatuado Hay un fenómeno que siempre me ha llamado la atención y que he denominado *la paradoja del tatuado”. Con frecuencia recibo en consulta a pacientes que solicitan la remoción de sus amalgamas dentales, con el objetivo de tener un organismo libre de metales pesados.

Sin embargo, muchos de ellos lucen tatuajes que, sin saberlo, introducen en su cuerpo justamente esos mismos metales que desean eliminar. La mayoría de las tintas de tatuaje modernas contiene plomo, mercurio, cadmio, cromo y otros compuestos metálicos potencialmente tóxicos. Estos pigmentos, lejos de ser inocuos, pueden acumularse en el organismo y generar efectos adversos en la salud a largo plazo. Es cierto que diversas culturas ancestrales practicaban el tatuaje como expresión espiritual, cultural o histórica.

Sin embargo, los pigmentos empleados eran naturales —tierras molidas, carbón vegetal, arcillas y extractos vegetales— que no tenían la misma carga tóxica que las tintas sintéticas actuales. Por eso, si tienes tatuajes y tu objetivo es desintoxicar tu cuerpo de metales pesados, deberías considerar también la remoción de tatuajes o, al menos, el uso de técnicas que utilicen pigmentos no tóxicos y biocompatibles. Ahora bien, ¿qué ocurre si fuiste demasiado tarde al dentista y la caries ya ha infectado el interior del diente? En ese punto, probablemente estarás experimentando dolores muy intensos y constantes.

Cuando la infección alcanza la pulpa dental, popularmente conocida como el nervio, la situación se vuelve crítica. Básicamente, existen tres caminos posibles: 1. Aguantar el dolor sin tratamiento. Si decides no hacer nada, es cierto que en algún momento el dolor cesará… pero no porque el problema se haya resuelto, sino porque la pulpa dental ha muerto.

Cuando el tejido pulpar se necrosa, pierde sensibilidad y deja de enviar señales de dolor.

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Sin embargo, la muerte del nervio da inicio a un proceso de putrefacción interna, donde las bacterias continúan multiplicándose dentro del diente. Estas bacterias pueden escapar a través del ápice (el orificio en la punta de la raíz) e invadir el hueso maxilar. Desde allí, la infección puede extenderse a los tejidos blandos de la cara, cuello e incluso a zonas más profundas, provocando celulitis facial, abscesos y, en casos extremos, infecciones sistémicas potencialmente mortales. 2.

Extracción del diente. Si acudes al dentista y este determina que el diente no es recuperable, puede optar por extraerlo. Aunque es una solución rápida para eliminar el dolor y la infección, implica una mutilación permanente: pérdida de función masticatoria, alteración estética y, con el tiempo, reabsorción ósea en la zona. Esto puede afectar la estabilidad de los dientes vecinos y la armonía de la mordida.

  1. Tratamiento de conductos (endodoncia).

La tercera opción es acudir a un especialista en endodoncia, quien eliminará el tejido pulpar infectado, limpiará minuciosamente el interior de los conductos radiculares y sellará el diente por dentro para evitar la reinfección. Si bien este procedimiento conserva la pieza dental y su apariencia, también la deja sin vitalidad, más frágil, sin sensibilidad protectora y, con el tiempo, más susceptible a fracturas o cambios de color. En odontología holística, antes de llegar a esta etapa, se intenta preservar la vitalidad del diente mediante tratamientos menos invasivos y técnicas que estimulen la regeneración pulpar, como la ozonoterapia o el uso de biomateriales reparadores. Sin embargo, cuando el daño es irreversible, las opciones se reducen a las tres mencionadas.

The Root Cause Existe un documental llamado The Root Cause en el que se expone la posible relación entre las endodoncias (tratamientos de conductos) y diversas enfermedades sistémicas. En él se presentaron casos de pacientes que, tras años de padecer síntomas crónicos —como fatiga extrema, dolores musculares, enfermedades autoinmunes o problemas cardíacos—, experimentaron una mejoría notable de su salud general luego de extraer las piezas dentales que habían sido sometidas a endodoncia. La explicación que se plantea es que, incluso después de un tratamiento de conducto bien realizado, pueden quedar restos microscópicos de tejido pulpar en descomposición, generando un foco de infección crónica. En ese entorno anaeróbico, las bacterias pueden producir toxinas muy potentes (como las tiotoxinas y mercaptanos), que pasan al torrente sanguíneo y, de manera silenciosa, estimulan procesos inflamatorios en distintas partes del cuerpo.

El documental recoge además referencias históricas a los estudios del Dr. Weston A. Price, quien ya a inicios del siglo XX advertía sobre las infecciones residuales en dientes desvitalizados y su impacto en la salud sistémica. También se citan investigaciones en microbiología oral que detectaron la presencia de bacterias patógenas resistentes en conductos tratados, incluso décadas después del procedimiento.

A raíz de estas evidencias, ha surgido una corriente dentro de la odontología biológica y holística que recomienda evaluar cuidadosamente cada caso, y en algunos pacientes con enfermedades crónicas de causa desconocida, considerar la extracción de dientes con endodoncia como parte del plan terapéutico. En estos casos, se suele plantear su reemplazo mediante implantes dentales —preferentemente cerámicos y libres de metales—, o bien con prótesis removibles, priorizando siempre minimizar riesgos y mantener una buena función masticatoria. Como dentista holístico y, al mismo tiempo, científico con mente abierta pero riguroso en dar un sustento sólido a las indicaciones de los tratamientos, abordé seriamente el análisis de ese documental y sus argumentos. Llegué a algunas conclusiones.

Primero: Quienes proponen la exodoncia de las piezas con endodoncia suelen afirmar que este procedimiento es el único que deja una porción muerta conviviendo con el cuerpo vivo. Creo que esa aseveración tiene solo un 50 % de veracidad. Es una visión bastante mecanicista y poco biológica, que considera al diente como una entidad separada del organismo. En realidad, el diente forma parte de una unidad morfofuncional llamada odontón, compuesta por el diente, el ligamento periodontal y el hueso que lo rodea.

Es una unidad viva y compleja.

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Por lo tanto, una endodoncia no mata completamente al odontón: únicamente desvitaliza la porción pulpar del diente, pero el resto, ligamento periodontal, hueso alveolar y demás tejidos de soporte, sigue vivo y funcional. Dicho de otra forma, una endodoncia conserva aproximadamente el 50 % de la vitalidad de esa unidad morfofuncional. Ese 50 % vivo le otorga a la pieza propiedades únicas: • Sensibilidad y capacidad de detectar sobrecargas o lesiones. • Defensa inmunológica frente a infecciones periodontales.

• Amortiguación de las fuerzas masticatorias. • Adaptación dinámica a la mordida. 100% 50% 0% Cuando se extrae un diente, todas esas propiedades se pierden para siempre. Por más avanzado y biocompatible que sea un implante, incluso si es cerámico, sigue siendo un cuerpo 100 % inerte, incapaz de igualar la fisiología de un odontón vivo.

La extracción, por lo tanto, es una mutilación definitiva. Segundo, en relación con el estudio presentado en el documental, es cierto que los resultados son verídicos.

Sin embargo, debemos considerar que se realizaron en pacientes con endodoncias efectuadas con técnicas antiguas, las cuales no garantizaban una adecuada desinfección del interior del diente. Hoy en día, la endodoncia cuenta con avances impresionantes: • Uso de microscopía clínica para una visión precisa del interior dental. • Estudios tridimensionales de alta resolución (CBCT) para detectar lesiones ocultas y anatomías radiculares complejas. También permiten, junto a la microscopía, evidenciar fisuras o microfracturas radiculares, las cuales son determinantes en indicar la extracción de la pieza, pues no son tratables con garantía de éxito.

• • Nuevos biomateriales biocompatibles que sellan de forma más hermética. Gracias a estas mejoras, se pueden prevenir los casos como los mostrados en el documental, que ocurrían con mayor frecuencia en el pasado. Mi recomendación es no realizar extracciones de piezas tratadas endodónticamente si no hay indicios de enfermedades sistémicas o fallas evidentes y no retratables en la endodoncia. Sí podría considerarse la extracción en pacientes con problemas de salud general graves, donde el objetivo sea eliminar todas las posibles fuentes de infección.

Pero en una persona sana, una endodoncia bien realizada y asintomática no debería ser retirada.

Además, es importante recordar que los implantes pueden ser más susceptibles a infecciones periimplantarias que los dientes naturales. Por lo tanto, reemplazar dientes con endodoncia por implantes sin una razón clínica sólida podría resultar contraproducente si lo que se busca es mantener la boca libre de contaminación bacteriana que pueda afectar la salud general. Ahora veremos cómo aborda la odontología holística otra de las enfermedades icónicas dentro de las llamadas enfermedades de la civilización: la enfermedad periodontal inducida por bacterias presentes en la boca de todas las personas, pero que en algunos individuos generan mayor daño y en otros, menor. ¿A qué se debe esta diferencia?

Principalmente a una higiene oral deficiente, a la susceptibilidad genética y a factores de riesgo que ya hemos revisado anteriormente. Lo que lleva a una disbiosis bacteriana y a la destrucción de los tejidos. La odontología tradicional ha tratado esta enfermedad enseñando técnicas de higiene oral al paciente y realizando una terapia periodontal profunda para eliminar bacterias y toxinas de las raíces dentarias. En algunos casos se complementa con antibióticos, y posteriormente se mantiene un seguimiento para prevenir recaídas, ya que la periodontitis presenta un alto índice de recurrencia.

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Es importante comprender que un tratamiento periodontal no solo busca sanar las encías: también influye en la salud general del paciente. En esta infección participan varias bacterias, entre ellas Porphyromonas gingivalis, un patógeno altamente agresivo que puede invadir el torrente sanguíneo, generando bacteriemia. Cuando se asocia con otra bacteria, como Fusobacterium nucleatum, puede contribuir al aumento de ateromas en las arterias coronarias, incrementando así el riesgo de infarto cardiovascular. Hace algunos años, junto a mi profesor, el Dr.

Néstor López, realizamos un estudio en un consultorio municipal evaluando a mujeres embarazadas, la mayoría con infección periodontal. Les propusimos un tratamiento de limpieza profunda gratuito para sanar sus encías.

Lamentablemente, solo la mitad aceptó. Tras nueve meses, revisamos las fichas clínicas y descubrimos algo sorprendente: las madres que recibieron tratamiento presentaron un 30% menos de complicaciones en el parto, especialmente menos partos prematuros y menos bebés con bajo peso al nacer. Otros estudios han demostrado que las bacterias periodontales no solo atraviesan la barrera placentaria, sino que incluso se han detectado en el cerebro de fetos de madres con infección periodontal. También se ha evidenciado la relación de estas bacterias con el desarrollo de Alzheimer, agravamiento de la diabetes, diversos tipos de cáncer y enfermedades respiratorias.

Esto ocurre, esencialmente, porque además de invadir los tejidos, estos patógenos desencadenan una potente respuesta inmune, que actúa como un poderoso gatillo proinflamatorio sistémico. En un enfoque holístico del tratamiento de la enfermedad periodontal, no solo se busca la eliminación de la infección, sino también favorecer la regeneración y el equilibrio de la salud oral y general. Para ello, se emplean técnicas quirúrgicas mínimamente invasivas, complementadas con la aplicación de plasma rico en plaquetas (PRP) o fibrina rica en plaquetas (PRF), así como la utilización de ozonoterapia, potenciando la desinfección y la estimulación de la reparación tisular.

Además de los agentes capaces de promover la restauración de la eubiosis oral y prevenir la reaparición de la disbiosis (es decir, administrando probióticos y prebióticos). Y lógicamente recomiendo la aplicación del Trípode de la Salud. Si no recibes tratamiento oportuno, además de sufrir los efectos dañinos para tu salud, la enfermedad periodontal puede avanzar tanto que tu propio organismo termine expulsando el diente infectado. ¿Qué ocurre si no se logra salvar un diente?

La pérdida de piezas dentarias, ya sea por caries o por enfermedad periodontal, genera alteraciones estéticas y funcionales. En mis años de experiencia he visto que muchas personas solo se preocupan de reemplazar los dientes cuya ausencia afecta la estética.

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Sin embargo, la falta de molares inicia un proceso de deterioro progresivo que se agrava con el tiempo. El hueso alveolar comienza a reabsorberse por atrofia funcional y disminuye la eficacia masticatoria. La boca forma parte del sistema digestivo, y de los dientes —en especial de los molares— depende que los alimentos sean triturados lo suficiente para que el resto del tracto gastrointestinal pueda digerirlos y absorber sus nutrientes. Si los alimentos llegan sin ser bien divididos, pasan de largo: el estómago no tiene molares.

Por eso, uno de los grandes problemas de las personas edéntulas es la malnutrición, sumada a las consecuencias emocionales, fonéticas y de autoestima que implica tener una boca mutilada. Y aunque no lo parezca, la ausencia de molares también afecta la estética facial. Cuando se pierde el soporte que ellos brindan, los dientes anteriores reciben toda la función masticatoria, lo que provoca desgaste prematuro e inclinaciones dentarias por exceso de carga. Esto produce cambios en la estructura facial que yo llamo cara de Simpson.

Un dentista experimentado puede reconocer la falta de molares de una persona con solo observar su perfil. La naturaleza no nos dotó de herramientas evolutivas para recuperar piezas dentarias perdidas.

Por ello, la odontología desarrolló una solución artificial pero altamente eficiente: los implantes dentales de titanio. Fueron introducidos por el médico sueco Per-Ingvar Brånemark, y desde entonces millones de personas han podido mejorar su calidad de vida gracias a ellos. La principal limitante para su colocación es la cantidad y calidad de encía y hueso en la zona receptora. Para superar este obstáculo, se han desarrollado diversas técnicas destinadas a mejorar estos tejidos, las cuales deben aplicarse desde el mismo momento en que se realiza la extracción, la cual debería considerarse más bien como una preparación del terreno para los futuros implantes.

La odontología holística procura que estas técnicas de aumento óseo sean mínimamente invasivas y lo más atoxígenas posible. Uno de los injertos óseos más utilizados proviene de bovinos, el cual se somete a rigurosos procesos para eliminar cualquier resto orgánico, conservando únicamente la matriz mineral de calcio.

Sin embargo, no se ha demostrado con certeza que este tipo de injertos esté completamente libre del prión responsable de la encefalopatía espongiforme bovina, popularmente conocida como enfermedad de las vacas locas, que en humanos provoca la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob, la cual causa un deterioro rápido de la función mental. Por este motivo, la odontología holística prefiere el uso de injertos autólogos (provenientes del propio paciente) o de donantes humanos certificados. A esto se suma la utilización de fibrina rica en plaquetas (PRF) y leucocitos obtenidos en el momento del procedimiento, a partir de la propia sangre del paciente, lo que potencia la regeneración y disminuye riesgos biológicos, más el uso de ozono para potenciar todos los procesos biológicos. Ahora bien, a pesar del éxito de los implantes de titanio, no debemos olvidar que siguen siendo una solución artificial para reemplazar dientes naturales.

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Por ello, la odontología holística propone priorizar materiales más inocuos que este metal fundido. Las razones son varias: • Los implantes de titanio, al estar fabricados con aleaciones metálicas, no están exentos de corrosión galvánica. Esto puede generar corrientes eléctricas que, en algunas personas, provocan síntomas notables. • Pueden liberar partículas de corrosión, capaces de desencadenar respuestas inflamatorias sistémicas.

• Presentan un mayor riesgo de colonización bacteriana. • Las alergias al titanio están en aumento, ya que este metal se utiliza cada vez más en dispositivos médicos y productos que entran en contacto con nuestro organismo. Hoy se estima que aproximadamente 1 de cada 200 personas podría tener sensibilidad o alergia a este metal. Desde la década de 1980 existen los implantes cerámicos, reconocidos por su mejor biocompatibilidad.

Sin embargo, en sus inicios eran más frágiles que los de titanio, lo que generó cierta mala reputación debido a fracturas frecuentes. Además, su alto costo limitó su popularidad. La tecnología ha cambiado ese panorama: hoy contamos con implantes de zirconio estabilizado con itrio, mucho más resistentes a la fractura, especialmente en formato monobloque. Estos requieren gran precisión en su colocación, por lo que el cirujano debe contar con amplia experiencia previa en implantes tradicionales y, preferiblemente, emplear cirugía guiada por computadora.

Cirugía guiada por computador Esta tecnología encaja perfectamente con la filosofía de la odontología holística, ya que permite realizar intervenciones mínimamente invasivas, casi endoscópicas, sin necesidad de suturas, con sangrado mínimo, rápida recuperación y prácticamente sin inflamación. Ventajas de los implantes cerámicos: • Eléctricamente neutros, no generan corrientes galvánicas. Sin efecto antena. • Mayor densidad que el titanio, lo que dificulta la adhesión bacteriana.

• No presentan corrosión. • Más estéticos, al ser de color blanco, especialmente en zonas visibles. • Hipoalergénicos, reducen el riesgo de reacciones alérgicas. Desventajas: • Mayor costo en comparación con los implantes de titanio.

• Menor variedad de aditamentos protésicos disponibles para su colocación y rehabilitación. • En el pasado se consideraba una desventaja la falta de estudios a largo plazo, pero este argumento ha perdido vigencia, ya que llevan varias décadas en uso clínico. • Requieren un cirujano con amplia experiencia, especialmente en el caso de los implantes monobloque, que exigen mayor precisión quirúrgica.

Sin embargo, ya sean de titanio o cerámicos, los implantes requieren un cuidado riguroso de la higiene oral, un adecuado control de los factores de riesgo sistémicos y revisiones periódicas con un periodoncista. De hecho, necesitan más atención que los dientes naturales, ya que solo reemplazan de forma parcial las propiedades biológicas, defensivas y funcionales de un diente natural. Hay un estudio muy interesante que muestra algo que, a primera vista, parece contradictorio: cuanto más se retrasa la extracción de un diente dañado, más tiempo suele durar el implante que lo reemplace. En cambio, cuando las extracciones se hacen de forma temprana, los implantes tienden a durar menos.

Cirugía oral desde la mirada de la Odontología Holística En odontología holística, cada intervención quirúrgica se planifica con mucho cuidado y bajo ciertos principios básicos: • Usar materiales lo más biocompatibles y menos tóxicos posibles, idealmente del propio cuerpo del paciente. • Realizar la cirugía de la forma menos invasiva posible, ayudándonos de la tecnología para planificar y guiar cada paso con precisión. • Preparar al paciente antes y después de la cirugía con nutrientes y suplementos que favorezcan la regeneración de los tejidos. • Evitar la cirugía si no es estrictamente necesaria, buscando siempre la opción más conservadora.

Extracción de muelas del juicio En algunos casos, las muelas del juicio deben extraerse: por indicación del ortodoncista, por infecciones, caries u otras enfermedades.

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Sin embargo, cuando no existe una razón médica de peso, mantenerlas suele ser mejor, ya que su extracción es un procedimiento delicado y potencialmente traumático. Las muelas del juicio inferiores, en especial, están en una zona de difícil acceso y dentro de un hueso muy denso. Si se deben extraer, la odontología holística recomienda hacerlo con todos los cuidados posibles, como: • Utilizar fibrina rica en plaquetas para acelerar la cicatrización. • Realizar intervenciones lo más atraumáticas posible.

• Aplicar ozono para desinfectar y estimular la reparación natural. • Reforzar la alimentación y suplementación antes y después de la cirugía. • Seguir protocolos que reduzcan el dolor, la inflamación y el riesgo de complicaciones. Cavitaciones óseas: heridas en el hueso que no cierran.

A veces, después de extraer un diente —sobre todo una muela del juicio—, queda una zona del hueso que no cicatriza bien y que puede infectarse lentamente con el tiempo. Esto se conoce como cavitación ósea. Aunque no siempre dan síntomas claros, pueden convertirse en un foco constante de inflamación y liberar toxinas al resto del cuerpo. Algunos especialistas incluso sospechan que podrían relacionarse con ciertos dolores nerviosos, aunque no todos los investigadores están de acuerdo.

Por eso, el dentista holístico revisa cuidadosamente el hueso, usando estudios de imagen 3D detallados, para asegurarse de que todo haya cicatrizado correctamente y, si no es así, tratarlo de inmediato. Estamos con nuestro equipo, al momento de escribir este libro, el apoyo de Inteligencia Artificial para ayudar a detectarlas. En la naturaleza, los metales no se encuentran fundidos de forma pura; normalmente están presentes en las rocas, combinados con otros elementos.

Por ello, salvo en casos muy excepcionales, la biología humana no está adaptada a estar rodeada de metales, y mucho menos a tenerlos dentro del cuerpo. En el pasado, la odontología dependía casi por completo del uso de metales para restaurar piezas dentarias. Se utilizaban aleaciones y reacciones con plata, oro, cromo, níquel, cobalto y, más tarde, los implantes de titanio. Hoy en día, muchos pacientes han recibido a lo largo de su vida distintos tratamientos en los que se han empleado varios de estos metales.

Cada metal posee una carga iónica distinta. En la boca, donde la saliva contiene sales, estas diferencias convierten al medio en una pila eléctrica. Esto puede originar diversas alteraciones, entre ellas el galvanismo, una sensación de corriente o electricidad en la boca, que a veces se acompaña de un sabor metálico. Incluso existe un experimento sencillo que lo demuestra: al insertar en una papa diferentes metales usados en odontología y conectar los terminales de un voltímetro, se detecta fácilmente la presencia de corriente galvánica.

Según la tolerancia individual (recordemos la curva de Gauss), algunas personas pueden convivir sin problemas con esta pila eléctrica en su boca, mientras que otras pueden desarrollar síntomas importantes, incluyendo alteraciones inmunológicas o neurológicas. Un ejemplo preocupante ocurre en ciertos tratamientos con implantes de titanio, en los que se fabrica sobre ellos una estructura de cromo-cobalto. Con el tiempo, esta combinación favorece la corrosión galvánica, deteriora la superficie, la vuelve más porosa y crea nichos para el crecimiento bacteriano, lo que puede ser un precursor de la periimplantitis. Corrosión galvánica y distorsión en Uclas de cromo cobalto.

Nótese los detritos sobre las plataformas, que indican un ajuste deficiente y acúmulo de bacterias potencialmente patógenas Por eso, si vas a colocarte implantes de titanio, es muy recomendable solicitar a tu odontólogo que las estructuras que se construyan sobre ellos sean también de titanio y del mismo tipo que el implante colocado.

Así se evita el riesgo que implican los llamados UCLAs colados en cromo-cobalto. Mito de la odontología libre de metal Ahora quiero aclarar un mito que escucho con frecuencia: el de la llamada odontología libre de metal. En sentido estricto, este concepto no existe. Y no podría existir, porque la vida misma depende de los metales.

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Por ejemplo: • El zinc es indispensable para el funcionamiento del sistema nervioso y para muchas reacciones enzimáticas. • El hierro es esencial para la hemoglobina, que transporta oxígeno en nuestra sangre. Incluso los implantes cerámicos, que muchos consideran libres de metal, están compuestos por zirconio e itrio, ambos metales que se encuentran en forma de óxidos estables. Del mismo modo, las restauraciones de resina suelen contener alúmina (óxido de aluminio).

La diferencia clave es que, en estos materiales modernos, los metales forman parte de una estructura cerámica, lo que significa que no tienen la conductividad ni la actividad eléctrica que sí poseen los metales fundidos como el oro o el titanio.

Es decir, no se convierten en antenas en un ambiente lleno de redes 4G, 5G y otras, que podrían ser perjudiciales para quienes están en los extremos de nuestra curva de Gauss. Cuando los pacientes piden retirar metales Es común que lleguen pacientes solicitando el retiro de restauraciones o prótesis metálicas. Sin embargo, este no siempre es un procedimiento sencillo: • Coronas antiguas con pernos: En muchos casos, los pernos metálicos están soldados o cementados firmemente a las raíces remanentes, lo que hace muy difícil retirarlos sin fracturar la raíz. Es un trabajo que requiere mucha precisión y paciencia.

• Implantes de titanio: Su extracción puede ser un procedimiento muy traumático. Como el implante está fuertemente integrado al hueso, para retirarlo a veces es necesario desgastar gran parte del hueso circundante, dejando un defecto óseo considerable.

Luego, este espacio debe regenerarse antes de poder colocar un nuevo implante o realizar otro tratamiento. Detox Dental: Cómo limpiar tu boca para sanar tu cuerpo ¿Alguna vez has escuchado hablar de un detox dental? Así como existen programas de desintoxicación para limpiar el hígado, el colon o la piel, también existe la idea de desintoxicar nuestra boca. Y tiene mucho sentido: la boca es la entrada al cuerpo y todo lo que allí sucede repercute, tarde o temprano, en nuestra salud general.

Durante décadas, la odontología tradicional utilizó materiales y técnicas que, si bien eran lo mejor disponible en su época, hoy sabemos que pueden dejar secuelas. Amalgamas con mercurio, coronas metálicas, implantes de titanio corroídos o infecciones silenciosas en encías y huesos son ejemplos de cargas ocultas que permanecen en la boca y que el cuerpo debe soportar día tras día. Muchas veces estas condiciones no producen dolor inmediato, pero actúan en silencio, generando inflamación crónica y sobrecargando al sistema inmune. Por eso hablamos de detox dental: un proceso que busca descontaminar la boca de focos tóxicos e infecciones ocultas, para liberar al organismo de una carga silenciosa que lo debilita.

Paso 1: Tratar el dolor y las infecciones activas o agudas. Ningún proceso de detox comienza sin antes atender lo urgente. Si existe dolor dental, infecciones agudas o abscesos, esa es la primera prioridad. El dolor no solo afecta la calidad de vida, sino que también genera un estrés enorme en todo el organismo.

Aquí se incluyen: • Extracciones de dientes irrecuperables. • Tratamiento de encías con infección activa (periodontitis). • Control inmediato de infecciones con apoyo de ozono, antibióticos naturales y técnicas regenerativas. Paso 2: Limpiar las infecciones crónicas.

Muchas personas conviven con infecciones silenciosas: • Endodoncias antiguas contaminadas. • Dientes con pulpa muerta (necrosis). • Cavitaciones óseas (pequeñas infecciones en el hueso tras extracciones mal cicatrizadas).

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Estas condiciones no siempre duelen, pero pueden estar debilitando al cuerpo poco a poco. En este paso, el detox dental busca detectarlas y eliminarlas, apoyándose en microscopía, ozono y regeneración ósea con plasma rico en plaquetas. Paso 3: Eliminar caries y proteger los nervios. El siguiente nivel es detener el avance de las caries antes de que destruyan los nervios dentales.

Hoy contamos con terapias que ayudan a regenerar tejidos, desinfectar con ozono y evitar que cada caries termine en una endodoncia. La idea es conservar la vitalidad del diente todo lo posible. Paso 4: Retirar amalgamas y metales. Uno de los pasos más importantes del detox dental es la remoción segura de amalgamas con mercurio y de prótesis metálicas antiguas.

Este procedimiento debe hacerse con protocolos especiales para evitar la inhalación de vapores de mercurio y proteger tanto al paciente como al equipo odontológico. Las restauraciones y coronas metálicas se reemplazan por materiales más biocompatibles: cerámicas, zirconio o resinas libres de metales. Paso 5: Evaluar implantes de titanio. Los implantes de titanio han ayudado a millones de personas, pero en algunos casos pueden corroerse, liberar partículas metálicas y favorecer la inflamación periimplantaria.

Su remoción es un procedimiento complejo, porque exige retirar hueso y casi siempre requiere injertos. Por eso, solo se recomienda en pacientes con enfermedades autoinmunes o en quienes existe sospecha clara de que el implante está afectando la salud general. En casos seleccionados, se reemplazan por implantes cerámicos. Paso 6: Reconstrucción con materiales biológicos.

Finalmente, tras limpiar la boca de focos tóxicos, viene la etapa de reconstrucción. Aquí el objetivo es devolver estética, función y armonía al paciente, utilizando materiales nobles y biocompatibles, cuidando la mordida y la salud de las encías. El detox dental no es un camino fácil: puede ser largo, costoso y demandar mucha paciencia. Pero en personas con enfermedades autoinmunes, problemas neurológicos, fatiga crónica o simplemente con el deseo de alcanzar una salud integral, este proceso puede marcar una diferencia enorme.

La clave es hacerlo paso a paso, con equilibrio y responsabilidad, priorizando siempre lo más urgente: dolor, infecciones activas, y luego avanzando hacia la eliminación de toxinas y materiales dañinos. Así como no tiene sentido limpiar una casa sin antes sacar la basura, tampoco sirve cambiar coronas o prótesis si quedan infecciones ocultas. El orden lo es todo. El detox dental no es una moda, sino un camino hacia una salud más plena.

No se trata de hacer todo de una vez, sino de avanzar con calma, con un plan claro, y siempre escuchando a tu cuerpo.